
¿QUÉ ES LA IGLESIA
LUTERANA?
En primer lugar, la Iglesia
Luterana es evangélica, porque predica el Evangelio de nuestro Señor
Jesucristo.
En segundo lugar, es protestante, si
entendemos debidamente el uso de esta palabra aquí. "Protestar" en
su significado original, quiere decir "dar testimonio en favor de
algo" También Bíblicamente "protestar" significa "confesar
públicamente su fe". San Pablo dice: "Si confesares con tu boca que
Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le
levantó de los muertos, serás salvo".
En tercer lugar, la Iglesia Luterana
es bíblica, pues da testimonio en pro de la Biblia como fundamento
de toda doctrina y práctica. Esto no quiere decir que esté en contra
de todo lo que huele a "católico romano", puesto que la Biblia
enseña que hay libertad en cuestiones de práctica y costumbre. Por
ejemplo, el hecho de que la Iglesia Católica Romana use velas, no es
motivo para prohibir su uso en la Iglesia Luterana, pues la vela
simboliza que Cristo es "la luz del mundo", Juan 8:12.
En cuarto lugar, la Iglesia Luterana
es católica, si entendemos la palabra "católica" como "universal".
La Santa Iglesia es universal, pues se encuentra dondequiera que se
predique el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Ha sido así desde
el día que Cristo resucitó hasta nuestros días.
Ahora bien, la Iglesia Luterana no
se limita a las prácticas de la iglesia de hace 2,000 años, pues en
los días de los apóstoles, la iglesia aun no había desarrollado los
preciosos himnos, oraciones y formas de adoración que tenemos hoy en
día.
La iglesia no debe estancarse, sino
que bajo la guía del Espíritu Santo debe adaptar sus formas al
ambiente, idioma y época en que vive. La Iglesia Luterana, por
ejemplo, sigue el año eclesiástico. Es decir, que durante las cuatro
semanas antes de la Navidad, observa la estación del Adviento, este
es un tiempo de arrepentimiento y preparación para la celebración
del nacimiento de Cristo.
De igual manera la Iglesia Luterana
observa la Epifanía, la Cuaresma, la Semana Santa, la Resurrección,
etc. Cada domingo se toca un tema que gira alrededor de la doctrina
y la historia de la iglesia.
La Iglesia Luterana tiene su
fundamento en las Sagradas Escrituras como la Palabra de Dios. Sin
embargo, acepta también el Credo Apostólico, el Credo Niceno y el
Credo Atanasio, como resúmenes correctos de la fe bíblica,
evangélica, protestante y católica (universal).
A los que siguieron la reforma de
Martín Lutero, se les llamó "luteranos" aun cuando él pedía que
simplemente se les llamara "cristianos". La Iglesia Luterana no está
fundada en Martín Lutero, sino en Jesucristo, en el mensaje que la
salvación es nuestra, no por nuestros propios esfuerzos ni las
buenas obras, sino por la fe en Jesucristo quien murió en la cruz
por los pecados del mundo y resucitó al tercer día.
En las doctrinas, la Iglesia
Luterana exige unidad. Pero en las costumbres locales o nacionales,
permite libertad. El pastor usa sotana, sobrepelliz, alba y estola.
Los instrumentos musicales pueden variar: órgano, violín, guitarra,
trompeta, etc.
Actualmente hay setenta y cinco
millones de luteranos en el mundo. El mensaje bíblico de la Iglesia
Luterana se difunde, ya sea personalmente, radio o televisión en
casi 120 países. Al mismo tiempo recordamos las palabras de nuestro
Señor Jesucristo en Mateo 18:20 "Porque donde están dos o tres
congregados en mi nombre, all
í estoy yo en medio de ellos".
MARTÍN LUTERO
Origen.
Martín Lutero nació en Eisleben
en 1483. El hombre que estaba destinado a ser una de las
personalidades más conspicuas de la historia de la Iglesia, ingresó
en el monasterio agustino de Erfurt a la edad de 22 años.
Agitado por un profundo deseo
de obtener la salvación no le importó decepcionar a su propio padre
al tomar tal decisión, quien había puesto muchas esperanzas en el
futuro profesional de su hijo.
Decepción.
En 1507, con 24 años, fue
ordenado sacerdote y tres años más tarde viajó a Roma, la capital de
la cristiandad; pero este viaje, lejos de ayudarle en su búsqueda
espiritual, tuvo para él el efecto contrario al percatarse de la
frivolidad y mundanalidad en la que aquella iglesia había caído.
De vuelta a su patria se
doctoró en teología en 1512 comenzando a dar clases en la
universidad de Wittenberg.
Hambre de Dios y descubrimiento.
Hasta entonces, Lutero había
acudido a todos los recursos espirituales para encontrar paz con
Dios: la confesión auricular, la comunión frecuente, la penitencia,
las lecturas edificantes, la meditación etc. Pero al tener que
preparar como profesor sus clases sobre los Salmos y sobre la carta
a los Romanos, fue donde descubrió la fuente de donde viene el
perdón de los pecados y la paz de la conciencia: la justificación
gratuita del pecador a través de la fe en Jesucristo.
Consecuencias.
Si esto era así, muchas de las
prácticas sostenidas por la Iglesia eran totalmente inútiles y
dañinas para las almas en busca de perdón, porque alentaban a
buscarlo en cosas que no podían impartirlo. Es más, si esto era así,
significaba que la Iglesia se había apartado del evangelio de la
gracia de Dios, sustituyéndolo por un sistema sacramental en el que
el sacerdote suplantaba la mediación única de Cristo. Es en esta
época de profesor cuando se entrega al estudio del griego y del
hebreo con el objetivo de profundizar en el significado y matices de
las palabras; algo que luego le será de gran provecho a la hora de
traducir la Biblia.
Las
indulgencias.
En 1517 aparece en escena un
monje dominico, Tetzel, predicador de las indulgencias. Por medio de
la compra de indulgencias, según la enseñanza tradicional, se
libraba a las almas recluidas en el purgatorio de los tormentos del
mismo. El dinero obtenido en esta ocasión por este medio sería
invertido, a partes iguales, en la erección de la basílica de San
Pedro en Roma y en la compra por parte de Alberto de Hohenzollern de
un obispado.
Fue entonces cuando Lutero
escribió y clavó en la puerta de la iglesia del castillo de
Wittenberg sus Noventa y cinco tesis. Este documento fue la chispa
que puso en marcha todo un proceso cuyas consecuencias iban a ser de
largo alcance.
Ante la
Iglesia.
Como consecuencia de la rápida
difusión de las Tesis, Lutero es llamado en 1518 a dar cuentas en
Roma. Sin embargo, el elector Federico de Sajonia logra que en vez
de tener que ir a Roma, el encuentro se produzca en Augsburgo.
Probablemente la protección que
este gobernante ejerció hacia Lutero fue uno de los factores clave,
humanamente hablando, en el triunfo de la Reforma. En Augsburgo
Lutero se encuentra con Cayetano, el enviado del papa León X. Pero
el cardenal Cayetano no estaba allí para dialogar con un oscuro
fraile sobre ciertas cuestiones teológicas; lo único que Cayetano
esperaba de Lutero era una cosa: la retractación. Lutero contestó
que la Biblia tenía primacía sobre todos los decretos, a lo que
Cayetano repuso que el papa estaba por encima de los concilios y de
la Escritura. "Yo niego que esté por encima de la Escritura.",
respondió Lutero. A partir de ahí se terminó el encuentro.
Todavía habría lugar para otro
debate entre Lutero y una autoridad católica; se celebró en Leipzig
en 1519 teniendo como contrincante al teólogo Juan Eck. Éste acusó a
Lutero de reavivar las opiniones de Huss sobre el papado y con ello
estar bajo la misma sentencia de excomunión con la que Huss fue
condenado por el concilio de Constanza; Lutero respondió que muchas
de las opiniones de Huss eran totalmente correctas. Luego ¿se
equivocó el concilio que lo condenó?, preguntó Eck, a lo que Lutero
contestó que los concilios pueden equivocarse. A estas alturas
Lutero ya había puesto en entredicho la autoridad del papa y ahora
también ponía en entredicho la fiabilidad de los concilios. Era a
todo el cimiento mismo del sistema católico romano al que Lutero
estaba negándole infalibilidad. El paso decisivo ya estaba dado,
¡Lutero era un hereje!
Excomunión.
El 15 de junio de 1520 León X
publicó la bula de excomunión de Lutero intitulada Exsurge Domine;
cuando Lutero la recibió se dirigió al pudridero de la ciudad y,
juntamente con el Derecho Canónico, la arrojó a las llamas. La
ruptura estaba consumada. Un fraile había osado levantarse él solo
ante todo un sistema religioso de más de mil años de antigüedad, con
el solo apoyo de la Palabra de Dios.
En ese mismo año de su
condenación Lutero ha escrito incansablemente algunas de sus mejores
obras: A la nobleza cristiana de la nación alemana, La cautividad
babilónica de la Iglesia y La libertad cristiana.
Ante el
emperador.
El recientemente elegido
emperador, Carlos, convoca una Dieta en Worms en 1521 para tratar
ciertos asuntos concernientes al gobierno; uno de ellos es el "caso
Lutero". Hay que hacer que la condenación eclesiástica de la bula
papal se traduzca en condenación imperial por parte de la autoridad
civil; en otras palabras: hacer efectiva la condena, acabar con
Lutero. De nuevo aquí la intervención de Federico de Sajonia,
apodado el Sabio, volvió a ser de importancia trascendental para la
causa de la Reforma: Lutero viajó a Worms bajo la protección de un
salvoconducto y allí, conminado ante Carlos V, a pronunciarse sobre
sus doctrinas pronunció las memorables palabras: "Si no me convencen
mediante testimonios de las Escrituras o por un razonamiento
evidente (puesto que no creo al papa ni a los concilios solos,
porque consta que han errado frecuentemente y contradicho a sí
mismos), quedo sujeto a los pasajes de las Escrituras aducidos por
mí y mi conciencia está cautiva de la Palabra de Dios. No puedo ni
quiero retractarme de nada, puesto que no es prudente ni recto obrar
contra la conciencia."
La suerte estaba echada; Lutero
se había enfrentado al poder religioso y ahora lo estaba haciendo al
poder secular. Las dos grandes instituciones: Iglesia e Imperio no
estaban por encima de la Palabra, sino sujetas a ella.
CONTINUA EN NUESTRA HISTORIA
LUTERANA II